Son las tres de la mañana y un pinchazo en la pantorrilla te saca de la cama de un salto. O estás a mitad de una carrera, un partido o una caminata larga y el gímelo se te queda «hecho un nudo». El calambre muscular es esa contracción involuntaria, brusca y dolorosa que aparece cuando menos lo esperas, y en verano se dispara: el calor y el sudor lo tienen todo a favor.

La pregunta que casi todo el mundo teclea después es la misma: ¿qué mineral me falta?. La respuesta corta es que rara vez es un solo mineral, y que muchas veces lo primero que le falta al músculo no es un suplemento, sino agua. Vamos a verlo con calma.

Puntos clave

  • El calambre es una contracción involuntaria y sostenida de un músculo que no consigue relajarse.
  • Las causas más frecuentes son la deshidratación, la fatiga muscular y el desequilibrio de electrolitos.
  • Los minerales más implicados son magnesio, potasio, calcio y sodio, que regulan la contracción.
  • En el deporte y el calor, la pérdida de agua y sodio por el sudor suele ser el factor principal.
  • La primera medida de prevención es beber agua repartida durante el día, sin esperar a tener sed.
  • Los minerales se cubren sobre todo con la dieta; el agua mineral suma calcio y magnesio al día a día.
  • Si son muy frecuentes, intensos o no mejoran, conviene consultar al médico.

¿Por qué se producen los calambres musculares?

Para contraerse y relajarse, un músculo necesita que los nervios le manden señales eléctricas en orden. Esas señales dependen de un delicado equilibrio de electrolitos —sodio, potasio, calcio y magnesio— a un lado y otro de la membrana de las células, y de que haya suficiente agua alrededor de las fibras.

Cuando ese equilibrio se rompe, la orden de «relájate» no llega bien y el músculo se queda contraído. Eso es el calambre: un cortocircuito temporal en la comunicación entre el nervio y el músculo. Puede durar de unos segundos a varios minutos, y a veces deja la zona dolorida un rato después.

Los desencadenantes más habituales son unos pocos, y a menudo se combinan:

En muchos casos, especialmente en los calambres nocturnos de piernas, no se identifica una causa única. Pero cuidar la hidratación y la alimentación es lo primero que recomiendan los profesionales, porque es lo más fácil de corregir.

¿Qué mineral le falta al cuerpo cuando dan calambres?

Es la pregunta estrella, y la trampa está en buscar un único responsable. Cuatro minerales trabajan juntos como electrolitos en la contracción muscular, y un desajuste en cualquiera de ellos puede favorecer el calambre:

MineralQué hace en el músculoDónde encontrarlo
MagnesioAyuda a que el músculo se relaje tras contraerseFrutos secos, legumbres, cereales integrales, agua mineral
PotasioRegula el impulso eléctrico de las célulasPlátano, patata, tomate, legumbres, verduras
CalcioInterviene directamente en la contracciónLácteos, verduras de hoja, agua mineral
SodioSe pierde con el sudor; su déficit favorece el calambreSal, alimentos salados, bebidas de reposición

La investigación reciente sobre los calambres asociados al ejercicio apunta menos a la falta de magnesio en sí misma y más a la combinación de deshidratación, pérdida de sodio y fatiga neuromuscular. Dicho de otro modo: antes de pensar en qué pastilla tomar, conviene mirar cuánta agua y cuántas sales has perdido. Si quieres entender cómo funcionan estas sales, lo desarrollamos en el artículo sobre electrolitos e hidratación, y el papel concreto del magnesio en músculos y sistema nervioso.

Ojo con los suplementos

Tomar magnesio o potasio «por si acaso» no es inofensivo ni siempre eficaz. En personas sanas, la evidencia de que los suplementos de magnesio eviten los calambres es débil. Lo sensato es cubrir los minerales con una dieta variada y reservar los suplementos para cuando los indique un profesional.

Cómo influye la deshidratación en los calambres

Aquí está el nexo con el agua. Cuando sudas, no pierdes solo líquido: pierdes también sales disueltas. Si no repones ni el agua ni las sales, la concentración de electrolitos alrededor de las fibras musculares se desajusta y los nervios que gobiernan el músculo se vuelven más excitables: se disparan solos y aparece el calambre.

Por eso los calambres son tan típicos de los días de calor, de las primeras horas de deporte cuando aún no estás aclimatado y de los esfuerzos largos como una carrera o una jornada de senderismo. La deshidratación es, junto con la fatiga, una de las causas más repetidas. Reconocer a tiempo los síntomas de la deshidratación ayuda a frenar el problema antes de que el músculo proteste.

Un truco sencillo: mira el color de la orina

La forma más rápida de saber si vas bien de agua es fijarte en el color de la orina: amarillo pálido es buena señal; un tono oscuro avisa de que toca beber. Lo cuenta al detalle nuestro artículo sobre el color de la orina y la hidratación.

Cómo prevenir los calambres bebiendo agua

La buena noticia es que la mayoría de los calambres se previenen con hábitos sencillos, y la hidratación está en el centro. Estas pautas resumen lo que funciona:

  1. Bebe agua repartida durante el día, sin esperar a tener sed. La sed ya es señal de que vas justo.
  2. Si haces deporte o hace calor, hidrátate antes, durante y después del esfuerzo.
  3. En esfuerzos largos e intensos, repon también sales además de agua.
  4. Cuida el potasio y el magnesio de la dieta: fruta, verdura, legumbres y frutos secos.
  5. Estira los músculos antes de dormir y después del ejercicio, y no pases de golpe de cero a un esfuerzo máximo.

Para quienes practican deporte, la mineralización del agua también cuenta a la hora de reponer: lo tratamos en agua para deportistas y rendimiento. Y si tu duda es cuánto líquido necesitas según tu caso, la referencia general está en la guía de cuánta agua beber al día.

Qué agua elegir para hidratarte bien

Cuando el objetivo es beber más a lo largo del día, gana el agua que apetece beber: cuanto más ligera y fácil de tomar, más vasos sumas sin esfuerzo. Un agua de mineralización suave se bebe con comodidad y ayuda a mantener el hábito, que es justo lo que previene los calambres por deshidratación.

Ese es el perfil de San Millán: un agua de mineralización débil con 374 mg/l de residuo seco y baja en sodio, cómoda para ir bebiendo durante toda la jornada. El agua mineral, además, aporta su granito de arena al calcio y al magnesio del día. Para el desayuno o cuando apetece un agua alcalina, Peñaclara aporta ese carácter con flúor natural. Ambas nacen a 156 metros de profundidad en la Sierra de Cameros, en Torrecilla en Cameros, La Rioja.

¿Cuándo conviene ir al médico?

Los calambres suelen ser benignos, pero consulta si son muy frecuentes, muy dolorosos o duraderos, si se acompañan de hinchazón, enrojecimiento o debilidad en la pierna, si no mejoran al cuidar la hidratación y la dieta, o si aparecen tras empezar un medicamento nuevo. Pueden estar relacionados con la circulación, los nervios u otras causas que conviene valorar.

Preguntas frecuentes

¿Qué mineral le falta al cuerpo cuando dan calambres?

No hay un único culpable. Los más relacionados son magnesio, potasio, calcio y sodio, que actúan como electrolitos y regulan la contracción y relajación del músculo. En los calambres del deporte y el calor, la pérdida de agua y de sodio por el sudor suele ser el factor más importante. A menudo el problema no es un mineral concreto, sino la mezcla de deshidratación, fatiga y desequilibrio de electrolitos.

¿Qué minerales debo tomar para los calambres?

Los que suelen citarse son magnesio, potasio, calcio y sodio, y la mejor forma de asegurarlos es una alimentación variada: fruta, verdura, legumbres, frutos secos y lácteos. El agua mineral también suma calcio y magnesio. Antes de tomar suplementos, conviene consultar con un profesional, porque el exceso no siempre ayuda.

¿Cómo influye la deshidratación en los calambres?

Al perder agua y sales por el sudor, el equilibrio de electrolitos alrededor del músculo se altera y los nervios se vuelven más excitables, de modo que el músculo se contrae solo y no se relaja bien. Por eso la deshidratación, sobre todo con calor o esfuerzo, es una de las causas más frecuentes, y beber agua repartida es la primera prevención.

¿Qué puedo beber para los calambres en las piernas por la noche?

Lo más eficaz es llegar a la noche bien hidratado, bebiendo agua durante el día en lugar de acumular déficit. Un agua ligera se bebe con facilidad y ayuda a sumar vasos. Si los calambres nocturnos son frecuentes o intensos, revisa la ingesta de líquidos y de minerales y consulta con el médico, porque pueden influir el sedentarismo, algunos medicamentos o la circulación.

¿Cómo hidratarse para no tener calambres?

Bebiendo agua repartida a lo largo del día y sin esperar a tener sed. Con deporte o calor, hidrátate antes, durante y después del esfuerzo y repon lo que pierdas por el sudor. En ejercicios largos ayuda reponer también sales. Elige un agua ligera y acompaña con una dieta rica en fruta y verdura para cubrir potasio y magnesio.

¿Cuándo hay que preocuparse por los calambres?

La mayoría son benignos y pasajeros. Consulta al médico si son muy frecuentes, muy dolorosos o duraderos, si hay hinchazón, enrojecimiento o debilidad en la pierna, si no mejoran al cuidar la hidratación y la alimentación, o si aparecen tras empezar un medicamento nuevo.

La próxima vez que un calambre te sorprenda, recuerda que muchas veces el músculo está pidiendo agua y sales antes que un suplemento. Cuidar la hidratación a diario es la manera más sencilla de tenerlos a raya, y para eso ayuda tener siempre cerca un agua ligera de la Sierra de Cameros —Peñaclara, San Millán y 22 Artesian—. Descúbrelas en Mineraqua.com.